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Obesidad en el embarazo y sus consecuencias en la conducta de los niños

obesidad en el embarazo

Durante los últimos años, científicos en Estados Unidos han investigado sobre los problemas entre la obesidad durante el embarazo y el neurodesarrollo infantil, lo que hace pensar a los especialistas que podría haber un posible vínculo.

Un estudio publicado en «American Journal of Preventive Medicine» ha detectado que las madres con más peso antes de la gestación, ya sea por un embarazo no deseado o no planificado, están en mayor riesgo de que su hijo sufra problemas de comportamiento, un efecto que no se vio en las niñas.

“Los resultados del estudio sugieren que la intervención temprana con mujeres para alcanzar pesos saludables antes de quedarse embarazadas es fundamental para su salud y la salud de sus futuros hijos”, dijo la investigadora Bárbara Abrams, de la División de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California, Berkeley, EE.UU.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses estiman que un 15% de las mujeres en edad fértil tienen graves problemas de obesidad.

Por otro lado, estudios recientes encontraron una relación entre el alto peso materno, antes y durante el embarazo, con el comportamiento del niño. Especialmente con problemas como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Otras pruebas también apuntaron a una posible relación entre problemas de internalización, como la depresión; que pueden tener efectos negativos sobre el rendimiento escolar y las relaciones con otros niños.

Problemas en edad escolar

Los investigadores utilizaron la Encuesta Nacional Longitudinal de la Juventud de Estados Unidos de 1979 (NLSY79) para investigar si el índice de masa corporal (IMC) materno antes del embarazo está vinculado con problemas de comportamiento entre niños en edad escolar.

Evaluaron si el efecto se modifica por raza o género, así como por raza y género simultáneamente. Este análisis incluyó a casi 5.000 mujeres participantes en el estudio NLSY79 y sus hijos biológicos, que fueron estudiados entre 1986 y 2012 como parte de la cohorte de NLSY de Niños y Adultos Jóvenes (NLSYCYA).

Los problemas de comportamiento se evaluaron cada dos años para los niños de 4 a 14 años usando el informe materno del Índice de Problemas de Conducta (BPI, por sus siglas en inglés), un cuestionario de 28 preguntas ampliamente utilizado para determinar si presentaron comportamientos específicos en los últimos tres meses.